07.02.2012 19:05 | 12 usuarios en línea
 
 

El cachorro no es un electrodoméstico

-Señora, la molesto porque usted me vendió un perro enfermo -dijo la mujer en tono airado. -De ninguna manera. El animalito salió de aquí en perfectas condiciones. ¿Usted lo llevó a uno de los veterinarios que figuran en la cartilla que le entregué? -respondió enojada la criadora. -No, no lo hice, pero el animalito debería estar bien. Este dialogo, frecuente entre criadores y clientes

-Señora, la molesto porque usted me vendió un perro enfermo -dijo la mujer en tono airado. -De ninguna manera. El animalito salió de aquí en perfectas condiciones. ¿Usted lo llevó a uno de los veterinarios que figuran en la cartilla que le entregué? -respondió enojada la criadora. -No, no lo hice, pero el animalito debería estar bien. Este dialogo, frecuente entre criadores y clientes, se debe generalmente a que los compradores –a raíz de la excitación y alegría que les causa el cachorro- prestan poca atención a los consejos; verbales y escritos que entregan los vendedores responsables. De tal suerte, al primer síntoma indeseado del cachorro, su dueño prefiere responsabilizar al criador, como si en lugar de un perro se tratara de un electrodoméstico que no funciona como debe. Para tener en cuenta: Como la cosa no es así de simple, daremos aquí algunos consejos para que, además de ir al veterinario, aprenda usted a proteger a su cachorro. · Hay que evitar que los cables eléctricos queden al alcance de sus fauces, Este peligro se resuelve delimitando el territorio del animalito, o bien colocando un disyuntor. · Los venenos para plantas, fungicidas, herbicidas, hormiguicidas u otros, que suelen emplearse en plantas de jardines, balcones o terrazas, pueden causar estragos. Los perritos investigan con su boca todo lo que los rodea, vegetales incluidos, y esto les ocasiona diarreas o vómitos que llenan de espanto a sus nuevos dueños. · Los productos de limpieza en estado concentrado también son peligrosos. Un inocente envase de lavandina, detergente o desinfectante puede ser inocuo diluido en agua, pero no en estado natural. · Hay algunas plantas, aunque no lo parezcan, que pueden causar efectos indeseables en su perrito. Al respecto podemos mencionar con seguridad al menos dos: diffenbachias y potus. Estas, en su composición, poseen sustancias altamente tóxicas para el endeble organismo del animalito. Es indispensable que no tengan acceso a ellas y conviene que aprendan a respetarlas. · Bajomesadas y baños son dos lugares preferidos por el cachorro, ya que suelen ser los más frescos de cada casa. En ellos, sin embargo, existe un peligro potencial: los caños de plomo. El pichicho suele mordisquear tales caños y el resultado será una intoxicación por plomo (el temible saturnismo). · Por último, aunque el listado podría ser mucho más generoso, hay que hablar de las escaleras, un increíble factor de riesgo de fracturas y luxaciones. Ningún cuadrúpedo nace sabiendo escalar, pero los perros –en su entusiasmo por seguir al dueño- lo intentan y, en la mayoría de los casos, lo logran. El problema se presenta cuando quieren bajar. El temor que les causa tener que variar la horizontalidad de su cuerpo (es decir, encarar la pendiente cabeza abajo), los impulsa a saltar y, generalmente, se fracturan. No obstante, una vez que aprenden no lo olvidan jamás y lo harán a toda máquina. Los criadores advierten a sus clientes sobre muchas de estas cosas. Entonces, el mejor consejo es serenarse, a la hora de recibir al cachorro, y escuchar. (Extraído del Diario La Nación 22-02-1993)

 
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