Portal Basset Hound Informa

26 de Julio de 2008: En el día de la fecha comienzan las tareas del desarrollo de la nueva web del portal. Por tal motivo a partir de la fecha hemos puesto esta web temporal donde los seguiremos manteniendo informados de todo lo que pase en Portal Basset Hound. Poco a poco iremos habilitando apartados de la nueva web.Rogamos sepan disculpar las molestias. Y por cualquier duda o sugerencia pueden comunicarse completando el formulario de contacto.

Búsqueda personalizada

contenidos

El árbol de Navidad !!!

Los textos de una gran amiga y amante de la raza, la Sra. Olga Cortez de Venezuela: En este caso un relato creado especialmente para PortalbassetHound.

EL ARBOL DE NAVIDAD

          ¡Guau! Sacaron otra vez la caja del closet. Debía estar muy pesada porque mi primo humano la arrastraba por el suelo, como si fuera una patineta, esa cosa sobre la que él se subía para deslizarse por el apartamento, y que me hacía huir espantada. La enorme caja susurraba como las serpientes, pero mucho más fuerte: SSSSSSS… SSSSSSS… SSSSSSS… Como de costumbre, me asustó.

          Nunca recuerdo que es la misma de todos los años. Rodaba detrás de mí por el pasillo como una pala mecánica. Yo temía que me llevara por el medio, hasta que llegamos a la sala y se quedó quietita. Mi primo es travieso y le gusta jugarse conmigo. La empujó hacia mí y di tres saltitos atrás. Podía ser que tuviera un horripilante monstruo come basset hound adentro.

          ¡Wof!, sin embargo, yo soy tan curiosa, que olvidé mis temores y comencé a olfatearla. Inmediatamente aparecieron los recuerdos y supe lo que era: el árbol que nos acompañaba en las fiestas de Navidad. Di nuevos saltitos, pero esta vez de emoción. 

          -¡Guau guau!-, ladraba. Lo que quería decir: ¡Ábrela, ábrela!
          Mami se acercó con otras cajas. Creo que eran mágicas. De ahí salían hileras de bombillitas, guirnaldas, bolas y hasta ratones mudos e inmóviles. Eran de peluche. Uno cayó al piso y… ¡zuas!, lo atrapé y corrí con él en el hocico. Mami y yo dábamos vueltas por la mesa del comedor. Cuando ella casi me alcanzaba, yo me devolvía y escapaba una y otra vez. Al final me atrapó y tuve que devolverle la ratona. Despelucada y baboseada, ahora me mira desde una rama con sus ojos diminutos y fijos. Yo feliz porque contribuí con la decoración del gigantesco árbol.

          Una vez, cuando era una cachorrita, intenté comerme las bombillitas encendidas. Es que se parecían tanto a los caramelos que saboreaban mis primitos y que me hacían babear. Dejé un destrozo esparcido por la sala. ¡Aggggfffff, las bombillas eran incomibles! No sé como no derribé el árbol, o cómo no terminé electrocutada, ¡guaip!

          -¡Bella, qué hiciste!-exclamó mami cuando llegó.
          Deseé que todas las pulgas del universo hubieran acabado conmigo en aquel momento. Quería que mis largas orejas taparan mis ojitos para siempre, convertirme en avestruz y hundir mi cabecita en la tierra del matero con flores. Así me sentía de avergonzada. Pero ella, en vez de castigarme, me levantó y me dio besitos. Supuse que yo sólo había cometido una pequeña travesura más. Al año siguiente sólo hubo extraños adornos navideños. Afortunadamente, los cachorros crecemos y nos enseriamos… al menos un poquito. Mami me dio una muestra de confianza y mi amigo luminoso apareció nuevamente otro Diciembre.

          -Ay, qué lástima-, dijo mami cuando vio el cascanueces roto, ese hombrecillo de madera, vestido de militar, que al igual que los peluches, no se mueve. Arf, ¿será porque debe vigilar estáticamente que nada perturbe nuestra navidad? Ella dice que traerá otro. No creo que sea necesario. Ahora yo estoy aquí, madura y seria, y puedo cuidar todo lo que ella quiera. ¡Ah, pero eso sí! Que no me hagan cariño porque, entonces, me pondría panza arriba o menearía la cola, y olvidaría mi misión de guardiana real. 

          Por las noches todos se sientan cerca, mientras el árbol enloquece haciendo guiños refulgentes. Las conversaciones muestran las lindas sonrisas de la época. Yo ocupo mi lugar y participo de todo, hasta de las visitas. Si algo despierta mi curiosidad, muevo mi cabeza de un lado a otro y ladro. Poseo una “perronalidad” bien definida y no permito que me ignoren. ¡Qué lo intenten para que vean cómo arraso con los adornos de las ramas y los regalos que descansan en la base!

          Ahora tengo dos árboles. El que nos acompañará estos días brillando en el balcón, y el de afuera que juega y baila con el viento. Ambos me gustan. El de la calle tiene vida y me distrae con sus pájaros alegres y los rumores de la brisa. No quiero que se vaya nunca. El del balcón no tiene nada de esto, pero también es especial. Siento que trae, entre sus luces y sus ratones quietos, al espíritu de La Navidad, ese que hace que las personas sean más agradables.  A los orejones no nos interesa medir el tiempo. Si es mucho o poco, no importa, sólo que mi familia humana sea más feliz en esos días, me hagan muchos más mimitos y me pongan un regalito a los pies de mi amigo, el hermoso árbol de luces.

¡WOF WOF!
Que en lenguaje canino quiere decir: ¡Feliz Navidad!

Bella, la bella orejona de mami Olga
Diciembre 2007

sección: Información General

Portal Basset Hound