26 de Julio de 2008: En el día de la fecha comienzan las tareas del desarrollo de la nueva web del portal. Por tal motivo a partir de la fecha hemos puesto esta web temporal donde los seguiremos manteniendo informados de todo lo que pase en Portal Basset Hound. Poco a poco iremos habilitando apartados de la nueva web.Rogamos sepan disculpar las molestias. Y por cualquier duda o sugerencia pueden comunicarse completando el formulario de contacto.
Un Pequeño cuento nocturno
Bella doblega su habitual flojera para recibirme. Es media noche, tiempo de soñar en bosques tupidos y conejos que se atrapan. Entro a la sala, dejo el mundo exterior atrás y cierro la puerta.
Bella doblega su habitual flojera para recibirme.
Es media noche, tiempo de soñar en bosques tupidos y conejos que se atrapan.
Entro a la sala, dejo el mundo exterior atrás y cierro la puerta.
Ella la siente y hace un alto a sus cacerías de fantasías.
Su olfato me percibe y mi orejona se olvida de la presa de sus sueños.
Sus ojitos achinados de somnolencia hacen un esfuerzo para capturar la realidad.
Se estira e, inmediatamente se para.
Se dispone a saltar de la cama.
Le digo que no lo haga y hace caso.
Parada sobre sus cortas y robustas patas, me observa con su mirada desbordante de nobleza.
Su cola pregona la alegría de volverme a ver.
Termina de sacudir su modorra y, finalmente, abandona su cálido lecho.
Se queda quieta y yo sé lo que espera.
Entonces le acaricio la cabeza y me inclino para darle un beso.
Yo camino y ella me sigue.
Entiende que su misión es acompañarme a todos lados.
Sigue mis pasos como una sombra, como si temiera que yo me extraviara en las pocas habitaciones del apartamento.
O como si quisiera acompañarme porque supone que yo le temo a la soledad.
O para protegerme de los monstruos nocturnos.
Voy al balcón, me siento en un sillón y me sumerjo egoístamente en el mundo de los pensamientos y las responsabilidades, como si no existiera nada más. De pronto, siento la mirada fija.
Es ella, a mi lado, sentada sobre sus mullidas posaderas.
Sus ojos están fijos en mí, como un par de soldaditos de la Guardia Real Inglesa, esperando la orden para poder moverse.
La abrazo y ella lame mi rostro.
Es una linda recompensa al día agotador, a los problemas, al hastío.
Hago algunas cosas para el día siguiente.
Pacientemente me espera.
Luego, aun sin deseos de dormir, decido que todavía puedo ver algún programa interesante en la televisión por cable.
Pero me quedo frente a la TV del balcón.
Mi dulce basset hound, resignada, se tiende sobre el piso frío a mis pies.
Mi felonía no tiene nombre, pero afortunadamente sí tiene fin. La luna y las estrellas me dicen que no sea cruel.
Me levanto, apago el televisor y camino a la habitación.
Bella es la cola de este cometa humano que la ama, pero que en ciertas ocasiones se pasa de indolente.
Contenta de volver a sus queridos territorios, ella sube a la cama y comienza a dar vueltas buscando su apropiado acomodo.
Tomo su almohada y se la muestro.
Espera a que la ponga sobre un extremo de la cama para colocar su macizo cuerpo sobre ella. Me siento a su lado y la mimo.
Acerco mi rostro a su cabeza, y percibo el olor característico a basset hound, mezclado con el talco de vainilla con que la perfumo.
Le doy un besito.
Mientras cumplo con mi rito diario para dormir (cambiarme y quitarme el maquillaje), solo me observa.
Cuando ve que ya estoy debajo de las sábanas, decide que ya es el momento de terminar con su labor.
Se pone panza arriba o se vuelve un ovillo.
Así se desliza de nuevo al universo de sus sueños.
Ya no le importan la luz encendida, el sonido de la música o las voces de la televisión.
Sólo si en la madrugada se me ocurre encender la computadora, se despierta para recordarme, arañándome con sus fuertes uñas, que todavía es hora de dormir.
Es asombroso, pero, ¿de qué me asombro? ¿No es Bella una Basset Hound?
Olga Cortez Barbera
olgaybella@yahoo.com.mx
Venezuela
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